
Menorca es una de las
islas principales del
archipiélago balear (
España). A una primera etapa de civilización primitiva, siguió otra muy brillante durante la
Edad del Bronce, conocida como
talayótica, caracterizada por construcciones ciclópeas similares a las de Mallorca,
Cerdeña o
Malta, si bien con características originales.
Visitado por
fenicios,
griegos y
cartagineses (éstos últimos fundaron, en el
siglo VII adC los
enclaves de Jamma, actual
Ciudadela, y Maghen, actual
Mahón. La cultura talayótica perduraría en Menorca más allá de que
Quinto Cecilio Metelo (que recibiría más tarde el sobrenombre de Balearicus), conquistada la isla para la
república romana en el año
123 adC (junto con el resto de las
Baleares).
En el año
427 la isla vivió la conquista de los
vándalos. Es de suponer que Menorca se convirtió en territorio
bizantino a la caída del reino vándalo, conquistado por
Belisario. En cualquier caso, siguen siglos de oscuridad y aislamiento, en los que la isla fue atacada por
normandos y
árabes.
Los árabes no se asentaron definitivamente en Menorca hasta el año
903, en que fue conquistada y unida al
Califato de Córdoba. A pesar de la tardía conquista, la islamización de la isla fue intensa. En
1232, tres años después de la conquista de Mallorca por
Jaime I el Conquistador, la Menorca musulmana se hizo tributaria de la
Corona de Aragón, permaneciendo con una importante autonomía medio siglo más.
La isla fue conquistada por
Alfonso III de Aragón el
17 de enero de
1287 (ésta es la razón de que el 17 de enero sea el día de Menorca), el cual procedió a la deportación y venta como esclavos de la población musulmana que residía en la isla y su repoblación con colonos
catalanes[1]. Su sucesor
Jaime II el Justo se la cede a
Jaime II de Mallorca tras el
tratado de Anagni (
1295), pasando a formar parte del
Reino de Mallorca. En
1343,
Pedro el Ceremonioso arrebata Menorca al rey de Mallorca,
Jaime III (paso previo a la propia desaparición del reino, anexionado a la Corona de Aragón).
Este proceso alcanzó cotas alarmantes en los siglos
XV y
XVI, debido a una pluralidad de motivos. Fundamentalmente las luchas sociales entre el campesinado y la
aristocracia, similares y coetáneas a las
Germanías del
reino de Valencia y de Mallorca o a las de la revuelta catalana contra
Juan II. También influyeron los ataques
otomanos, que saquearon y destruyeron Mahón (
1535, por el corsario otomano
Aruj, gobernador de Argel para la Sublime Puerta así como hermano del que fue el almirante otomano
Jeireddín Barbarroja) y la entonces capital Ciudadela (
1558, por el corsario otomano
Piali), lo que amenazó con la despoblación casi absoluta de la isla.
Capturada por los británicos en
1708 durante la
Guerra de Sucesión Española y cedida oficialmente a raíz del
Tratado de Utrecht, pasó a ser durante setenta años una dependencia
británica (y el puerto de Mahón una
base naval británica en el Mediterráneo) en el
siglo XVIII. La presencia británica impulsó la
economía de la isla, por lo que Mahón, que se había convertido en la capital de la isla se convirtió en un centro comercial y de contrabando de primer orden en el
Mediterráneo. Por el contrario, Ciudadela, la antigua capital y reducto clerical y aristocrático, languidecía.
Durante la
Guerra de los Siete Años, Menorca fue tomada por
Francia (
1756). Sin embargo, el
Tratado de París (1763) devolvió el control de la isla a Gran Bretaña. Durante la
Guerra de Independencia de los Estados Unidos, que también involucró a Francia y a España, fuerzas franco-españolas derrotaron a las fuerzas británicas y capturaron la isla el
5 de febrero de
1782, pero fue recobrada por los británicos en
1798, durante las guerras contra la
Francia revolucionaria. Fue cedida a España final y permanentemente en virtud del
Tratado de Amiens en
1802. La pujanza marítima de Mahón se prolongó durante los primeros años del
siglo XIX, aún después de revertir a dominio español.