Menorca
(De Ciutadella a Cala Turqueta)
Camara : (Olympus 5050)
Juny 2006


Menorca es una de las islas principales del archipiélago balear (España). A una primera etapa de civilización primitiva, siguió otra muy brillante durante la Edad del Bronce, conocida como talayótica, caracterizada por construcciones ciclópeas similares a las de Mallorca, Cerdeña o Malta, si bien con características originales.
Visitado por fenicios, griegos y cartagineses (éstos últimos fundaron, en el siglo VII adC los enclaves de Jamma, actual Ciudadela, y Maghen, actual Mahón. La cultura talayótica perduraría en Menorca más allá de que Quinto Cecilio Metelo (que recibiría más tarde el sobrenombre de Balearicus), conquistada la isla para la república romana en el año 123 adC (junto con el resto de las Baleares).
En el año 427 la isla vivió la conquista de los vándalos. Es de suponer que Menorca se convirtió en territorio bizantino a la caída del reino vándalo, conquistado por Belisario. En cualquier caso, siguen siglos de oscuridad y aislamiento, en los que la isla fue atacada por normandos y árabes.
Los árabes no se asentaron definitivamente en Menorca hasta el año 903, en que fue conquistada y unida al Califato de Córdoba. A pesar de la tardía conquista, la islamización de la isla fue intensa. En 1232, tres años después de la conquista de Mallorca por Jaime I el Conquistador, la Menorca musulmana se hizo tributaria de la Corona de Aragón, permaneciendo con una importante autonomía medio siglo más.
La isla fue conquistada por Alfonso III de Aragón el 17 de enero de 1287 (ésta es la razón de que el 17 de enero sea el día de Menorca), el cual procedió a la deportación y venta como esclavos de la población musulmana que residía en la isla y su repoblación con colonos catalanes[1]. Su sucesor Jaime II el Justo se la cede a Jaime II de Mallorca tras el tratado de Anagni (1295), pasando a formar parte del Reino de Mallorca. En 1343, Pedro el Ceremonioso arrebata Menorca al rey de Mallorca, Jaime III (paso previo a la propia desaparición del reino, anexionado a la Corona de Aragón).
Este proceso alcanzó cotas alarmantes en los siglos XV y XVI, debido a una pluralidad de motivos. Fundamentalmente las luchas sociales entre el campesinado y la aristocracia, similares y coetáneas a las Germanías del reino de Valencia y de Mallorca o a las de la revuelta catalana contra Juan II. También influyeron los ataques otomanos, que saquearon y destruyeron Mahón (1535, por el corsario otomano Aruj, gobernador de Argel para la Sublime Puerta así como hermano del que fue el almirante otomano Jeireddín Barbarroja) y la entonces capital Ciudadela (1558, por el corsario otomano Piali), lo que amenazó con la despoblación casi absoluta de la isla.
Capturada por los británicos en 1708 durante la Guerra de Sucesión Española y cedida oficialmente a raíz del Tratado de Utrecht, pasó a ser durante setenta años una dependencia británica (y el puerto de Mahón una base naval británica en el Mediterráneo) en el siglo XVIII. La presencia británica impulsó la economía de la isla, por lo que Mahón, que se había convertido en la capital de la isla se convirtió en un centro comercial y de contrabando de primer orden en el Mediterráneo. Por el contrario, Ciudadela, la antigua capital y reducto clerical y aristocrático, languidecía.
Durante la Guerra de los Siete Años, Menorca fue tomada por Francia (1756). Sin embargo, el Tratado de París (1763) devolvió el control de la isla a Gran Bretaña. Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, que también involucró a Francia y a España, fuerzas franco-españolas derrotaron a las fuerzas británicas y capturaron la isla el 5 de febrero de 1782, pero fue recobrada por los británicos en 1798, durante las guerras contra la Francia revolucionaria. Fue cedida a España final y permanentemente en virtud del Tratado de Amiens en 1802. La pujanza marítima de Mahón se prolongó durante los primeros años del siglo XIX, aún después de revertir a dominio español.




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