Mezquita de Santa Sofia ( Estambul)
juny 2005
camara: (Olympus C-5050)
Iglesia de la Divina Sabiduría o Hagia Sophia (griego: Άγια Σοφία, turco Ayasofya), dedicada a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es una de las obras cumbre del arte bizantino. Fue construida del 532 al 537, durante el mandato de Justiniano en Constantinopla, capital del Imperio bizantino (hoy İstanbul, Turquía).
Sus arquitectos, Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, cubrieron el edificio, de planta casi cuadrada, con una cúpula central sobre pechinas. Ésta reposa sobre cuatro arcos, sostenidos a su vez por cuatro columnas. Dos semicúpulas hacen de contrafuerte de la cúpula central y los muros abiertos están asegurados por contrafuertes. Posee además unos bellos mosaicos bizantinos.
Fue utilizada como iglesia bizantina por 916 años, desde su construcción en el año 537 hasta la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453, momento en que fue convertida en mezquita. En 1935 fue convertida en museo.
Fue construida sobre la primitiva basílica de Constantino en tan sólo cinco años durante el imperio de Justiniano por los griegos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, matemático y arquitecto respectivamente, que trataron en palabras de Agatías de «aplicar la geometría a la materia sólida». Justiniano, según su cronista oficial Procopio de Cesarea, al ver Santa Sofía terminada exclamó: «Salomón, te he superado».
Su arquitectura es eminentemente espacial, aunque el efecto exterior ha sido especialmente variado por los otomanos, que lo enriquecieron con minaretes, espolones y otros contrarrestos. La idea del edificio fue el que la gran cúpula que se iba a construir se sostuviera merced a cuatro arcos reforzados, mediante contrafuertes y semicúpulas que desviaran los empujes. Se evitaba así el uso del hormigón, empleado por ejemplo en el Panteón de Roma.
Sus arquitectos, Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, cubrieron el edificio, de planta casi cuadrada, con una cúpula central sobre pechinas. Ésta reposa sobre cuatro arcos, sostenidos a su vez por cuatro columnas. Dos semicúpulas hacen de contrafuerte de la cúpula central y los muros abiertos están asegurados por contrafuertes. Posee además unos bellos mosaicos bizantinos.
Fue utilizada como iglesia bizantina por 916 años, desde su construcción en el año 537 hasta la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453, momento en que fue convertida en mezquita. En 1935 fue convertida en museo.
Fue construida sobre la primitiva basílica de Constantino en tan sólo cinco años durante el imperio de Justiniano por los griegos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, matemático y arquitecto respectivamente, que trataron en palabras de Agatías de «aplicar la geometría a la materia sólida». Justiniano, según su cronista oficial Procopio de Cesarea, al ver Santa Sofía terminada exclamó: «Salomón, te he superado».
Su arquitectura es eminentemente espacial, aunque el efecto exterior ha sido especialmente variado por los otomanos, que lo enriquecieron con minaretes, espolones y otros contrarrestos. La idea del edificio fue el que la gran cúpula que se iba a construir se sostuviera merced a cuatro arcos reforzados, mediante contrafuertes y semicúpulas que desviaran los empujes. Se evitaba así el uso del hormigón, empleado por ejemplo en el Panteón de Roma.


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